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Contradicción

Ser o no ser: he ahí el dilema. Nunca nadie llegaría a pensar que Shakespeare era existencialista (sobre todo porque el existencialismo es un poco más reciente). Sin embargo la reverberación de este argumento me parece infinita. Es la contradicción, intrínseca al ser humano, la que hace que estas simples palabras aparezcan ante mi como la revelación de aquél que busca, aquél que grita desesperado ante la montaña de la duda y no encuentra otra cosa que su eco, difuminado entre el pardo y el azul. Yo quisiera ser psicólogo, sin embargo me pregunto, haciendo caso a los argumentos de Freud, si lo que realmente quiero es ser mi propio salvador. No puedo dejar de notar la contradicción de una disciplina que, no solo ignora la paradoja de su existencia, sino que además la refuerza. Imaginate a un hombre, desesperado por el diario devenir incomprensible y la razón de su vida. Esto es un problema prácticamente filosófico. Tenemos al hombre que se cuestiona sobre el ser de su existencia. S...

Traveling...

Soy común a ti, separados por la lengua, la tradición y la historia. Nos une, igual que Ícaro al vuelo, las anclas que rompemos con nuestras destartaladas manos. Si te preguntas qué conozco de ti, diré que conozco el aliento y la lucha por el ingrávido fruto de un bosque oculto bajo los versos de Rubén Darío. El azul es la excusa para la búsqueda de tu rostro en las diáfanas nubes, la razón es la soledad que el lenguaje arraiga en el mío tan surcado por este libro inconcluso que son los días. No preguntes más, seamos el compartido suceso de lo innombrable. Alejandrovski Velchaninov

Una ventisca bienaventurada

Me jacto de ser un buen paisajista a pesar de no poseer siquiera la debida habilidad que toda arte plástica requiere. Conozco, sin embargo, cada centímetro de paisaje que mi ventana ofrece. Puedo recrearlo a la perfección, como un momento detenido entre dos fragmentos de tiempo; como una pintura rupestre o impresionista, que se reconstruye en mi pensamiento con inexplicable facilidad. Conozco toda perspectiva posible que mi cuarto me obsequia, y sé cómo se ve mi cama o mi guitarra desde cualquiera de sus esquinas superiores. Pero he aquí la sorpresa de que, hoy, al llegar a casa, agotado del trabajo y de sus imágenes repetitivas, vine a enterarme que algunos vientos casi huracanados han arrastrado el árbol de mi vecina y se ha caído una buena parte de sus grandes ramas en mi casa, dejando un cielo limpio de hojas, pero el suelo de mi patio lleno de ellas. Es de noche y he salido a visualizar ese espectáculo nuevo, el del nuevo firmamento que pareciera hacerme un guiño sinuoso y a...

Las meninas

Un dia, diáfano y azul como los dias que paso en fundidora, acostado sobre el pasto fresco, surgió en mi mente una duda que no me ha dejado de atormentar. ¿Es posible fotografiar al tiempo? Siendo yo tan curioso no rehuía de las imprecisiones del raciocinio, pues estas regularmente tiene solución, sino de la imposibilidades de la técnica. Y en efecto, comprendo el disparate que esta propuesta viene a significar en los ojos críticos. Pero es que me ha surgido como dado por una inspiración que me ha sobrepasado (más no la respuesta, solo la duda, la divina duda). Miles de imagenes vinieron a mi mente y ninguna me satisfizo lo suficiente como para acallar esta duda: Pense en la televisión (¿no es acaso un conjunto de imagenes sobrepuesta a una velocidad de 24 x segundo?), pero tanta simpleza me parecio vaga y ademas no acallaba ninguna duda, más bien hace a la razon inepta para contestar. Decía un autor cuyo nombre no recuerdo en este instante que la televisión ayudaba a enculturizar:...

Revelación frente a un espejo

Es acaso creación mía ese yo indecoroso y poco convincente, ese reflejo. Cuando paso por las visiones largamente extenuadas de la ciudad y vislumbro la media luz de las siluetas corredizas de las sombras de nubes que huyen por las aceras me es imposible desligar a sus oscuras copias, sus diáfanas ausencias de su propio cuerpo. Aunque quizás las nubes no posean un cuerpo yo si, y el reflejo en el espejo es la clara muestra de la obra creadora mia. Sea yo hijo de Dios o de la nada, terminaré por crear la ilusión de otros espacios, espacios compartidos en infinita transposición. No cabe más que echar un vistazo y darse cuenta de ello: soy el reflejo contrario de un espejo. Los dos universos que comparten un mismo cuerpo en esta mirada no mienten cuando veo que el otro imita, con detalle exacto, mis señas o mis gestos, o mis risas o mis llantos. Habrá que preguntarse si soy infinito como mi reflejo. Y dudaré, al contrario que Berkeley, que si cierro los ojos frente a mi espej...
Fue quizas en un sueño cuando me comprendi perdido. Mire las piezas de ajedrez con el deleite de quien mira en la muerte una paradojica esperanza, y me acerque. El fiel caballo blanco combatía con una torre oscura, y al mover mi pieza, el jinete aparecio ante mi como una forma ininteligible. Vi mi cuarto y su dulce y claro desorden como el tablero de ajedrez despues de una larga batalla por buscar ventajas y oportunidades. Heme aquí, que estoy sin estar realmente. Esta presencia se resuelve en mi consciencia como la posibilidad de un futuro aun no determinado ni por lógica ni por suerte. Heme aquí, ante este silencio majestuoso de la totalidad del incomprensible presente, que muere a manos de mi reloj y de mi voluntad. Y sin embargo, ¿porque me siento tan unido a este concilio de sangre y belleza? ¿En dónde termino yo? Entonces tú me respondiste sin siquiera mover los labios, mujer irreparable y bella: "no termina en vulgar espacio, sino en el instante en que le nombras". ...

La virtud oculta

"Mi cuerpo y yo, entrelazados por una tristeza misma hemos salido a la calle era de noche, llovía" Francisco Alvarez Hidalgo Así llegaste a mi, como lumbre como un remanso de corolas, y ante las nubes, basto tu sola presencia para mi derrumbe. Y ante el venidero imaginario que he tejido cada noche apareces en un coche o en un suspiro temerario. A ti, Belleza, te hablo sola, no a lo que parece ni a la esencia, que dulce tregua es la apariencia cuando veo tu reflejo en las farolas. Fue otro parque y y fue de algo que en mi guitarra suena y quema el claro aliento de ese poema que me obsequio Alvarez Hidalgo. Alejandrovski Velchaninov